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El descrédito humano, el suicidio, Sánchez Piñol.

A veces siento que uno escribe por pura obstinación, o porque no se atreve a reconocer su fracaso, la decisión equivocada que tomó hace ya más de treinta y cinco años. Y sólo de pensar que aquella decisión fue un error, es como para tirar la toalla. Y callar. El suicidio público es también una manera escandalosa y poco discreta de callar. Este nada tiene que ver con la “muerte propia”, así la llamaba Rilke, que está relacionada con el buen morir que es la eutanasia, ese “memento mori” tan pagano como medieval en el que ante la enfermedad terminal uno decide que ya basta, que no queremos seguir sufriendo, que no queremos hacer sufrir a los que nos rodean. Visto así es casi un acto de generosidad. Una generosidad que llama a la circunspección, a la templanza. El otro suicidio no debería permitírselo un ser libre, y educado en la idea de que avanzar en la civilización equivale a contrarrestar el dolor humano, propio y ajeno. Y esto supone en verdad un formidable ejercicio de contenc...

La fuerza por la boca. Pere Quart.

No sé cómo, o por qué, pero ahora con más frecuencia que antes suelo recordar mis andanzas o mis cuitas de antes, de cuanto tenía trece, catorce, diecisiete o veinte años. Supongo que me voy acercando a una edad en la que recuperación de aquel remoto pasado –un pasado de  treinta y tantos años- se puede hacer desde, casi, la recuperación de un “personaje” mítico que nos sabemos muy bien si existió, y desde el imposible de lo que fue o pudo ser y de lo que nos dejamos por el camino, porque no fuera . Es difícil juzgar mis opiniones de entonces, mis ideas de lo que era el mundo, y las intenciones que había tras ellas. Pere Quart (Joan Oliver), desencantado al final de su vida decía que había tenido la ocasión de verificar que la experiencia no mejora el juicio. Creía este poeta y escritor catalán, exiliado y reconocido perdedor de la vida, y “anarquista sin arrestos para desafiar la miseria”, que casi todo lo aprendido en la familia, en la calle, en la escuela, en la universidad...

Feliz Año Cortázar 2014

Acaban de publicar en el sello editorial Alfaguara un libro de Julio Cortázar que recoge sus clases de literatura en la Universidad Californiana de Berkeley, impartidas en el otoño de 1980. Proceden los textos de la transcripción de las sesiones que fueron allí grabadas, y son textos que reflejan, entre otras cosas, el sentido surrealista y libre de sus motivaciones, su humor, y su huida del trascendentalismo. Y todo ello sin renunciar nunca a su compromiso social, que tal vez hoy podemos juzgar como algo naíf, pero que en todo caso era parte de su tiempo. Como quiera que se acerca el año 2014 -y el centenario de su nacimiento- están apareciendo nuevos textos inéditos, o nuevas ediciones de otros viejos, como estas de ahora. Ya se sabe que la sociedad destruye a sus grandes hombres –y a su mensaje- precisamente al convertirlos en mito, al santificarlos y colocarlos sobre un altar en el que ya pueden ser venerados, pero donde no causan peligro. El Nazareno o Guevara son peligrosos en l...

Si esto es un gesto. Primo Levi.

¿Se suicidó Primo Levi, arrojándose desde el tercer piso de su propia casa, en Turín, en 1987? ¿O acaso un accidente absurdo nos ha colocado a todos los que le seguimos y le seguiremos en el trance de descifrar ese último gesto, si es que fue un gesto? En Si esto es un hombre y el La Tregua , Levi nos brinda el más hermoso recuento de cómo sobrevivir a la barbarie, conservando la inocencia y la dignidad del vencido. Conservando ese poder de seguir adelante, pese a todo, que en la literatura próxima al Holocausto sólo hallamos en otras obras hermanas como La escritura o la vida , de Jorge Semprún o en Sin destino , de Imre Kertesz. Pero la pregunta por este no-gesto de Levi sigue en el aire. Todos los suicidios son un acto de resistencia a la muerte, un acto de precipitación mediante el que tratamos de escapar a nuestra hora, tal vez predestinada desde el origen de los tiempos, y en el que decimos: "sobre mi vida mando yo, eligiendo precisamente el momento de mi muerte". E...

Mensaje e Instinto. Y Alberto Caeiro.

No sé si podemos acordar en que una gran parte de las obras literarias que nos conmueven tuvieron en el momento de su gestación, y desde luego en el de su recepción,   una finalidad extraliteraria. Son inmortales y perduran, primero, por su calidad intrínseca, pero en segundo lugar porque esa calidad sólo reluce porque incorpora, en el entramado complejo de su mensaje, un sentido del compromiso de orden político, –en su vertiente religiosa o social– que, con claridad, percibimos de una forma intuitiva, directa, empática, al margen o por encima de dicha calidad. Entre forma y fondo advertimos un enlace que actúa sobre nuestra consciencia a modo de disparadero, actuando sobre esas capas profundas y primitivas de nuestro ser antiguo, más allá de la memoria, o tal vez sobrevolándola, hacia el origen. Esto que digo se hace evidente, o se torna como prueba, en el caso de las obras traducidas de lejanas lenguas, o que proceden de inextricables culturas, allí donde la forma se nos ha...

Éxitos o malentendidos. Lawrence Durrell.

La relación del poeta, del autor por antonomasia, en particular, con su obra, siempre estuvo en general más ligada con el sentido de la gloria por alcanzar y de la memoria por dejar, en esas obras, que con el público que la leyere en ese momento. No quiero decir que eso último no importase. Para nada. Siempre que ha habido cierto sentido de democracia, de tolerancia a la hora de emitir la opinión, y por tanto público dispuesto a recibir doctrina o arte sin castigo, ya fuera en tiempos de Grecia o en los nuestros burgueses, el autor ha cortejado el decir de la gente, aunque sólo fuera por aquello de la necesidad de sentirse parte del mundo. Casi podemos pensar lo mismo de filósofos y profetas; y por supuesto de novelistas. Incluso en estos años de crisis que nos acercan a todos, autores minoritarios y mayoritarios, de inéditos o de réditos, ¿acaso puede haber un escritor digno de tal nombre que no sacrificaría gustoso, si se le pudieran ofrecer seguridades, el éxito de hoy por la fa...

Morir, mutis por el foro, salir. Vicente Aleixandre.

¿Importa tanto la salida?, ¿el último gesto?, ¿la última palabra?, ¿importa eso más que la vida, que toda la vida, o que los mejores momentos de la vida?, ¿por qué estamos tan pendientes de ese instante que debe ser sin duda insignificante si lo colocamos en la perspectiva de una vida completa? Y sin embargo así sucede.    Hace menos de un mes ha muerto mi hermano mayor, de cáncer, sólo tenía 58 años. Y entre todas las cosas que se dicen, entre familiares y amigos, está esta de saber qué pensaba o qué no pensaba, o qué decía o dijo, a solas, o al descuido, o en actitud de complicidad o tal vez medio ido, mientras su vida se iba apagando. Un amigo atesora una frase que otro no oyó, otro hermano, un consejo o una súplica, una enfermera, una actitud que siempre se presume valiente en el trance. El médico, en su papel, despachando enfermos y candidatos a finados. Con prórroga o sin ella. En fin, nadie sabe nada. Y como en el teatro, o en la novela, el punto final de la vida e...