¿En qué medida seria o en qué sentido profundo podemos decir o hablar de años ganados? Nuestra experiencia inmediata de historia, de la historia de lo acontecido en nuestra vida, y en la de nuestros padres y abuelos, y de la historia de lo leído y transcurrido nos dice que los años nunca se ganan sino que se pierden. La historia, su periplo, para hacerse, nos hace perder todos los años, y, con ello, nuestra vida. Es así como un sujeto colectivo que nosotros hemos trascendentalizado se constituye a nuestras expensas, sobre nuestra chepa. Pero nuestra conciencia interior, nuestra conciencia de individualidad, cualquiera que sea nuestra propia percepción de nosotros mismos, nos habla, nos sugiere, al contrario, de años ganados. Esa consciencia de individualidad, me asusta decir nuestro yo, crece y se consolida, en sus miedos y en sus éxitos, sobre la percepción interior de un crecimiento por acumulación que nos sobrevive, que se sobrepone a nosotros desde la experiencia de esos años que s...
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