Heraldos e intérpretes. Ferlosio.
Un amigo me comentó hace poco un sucedido que no sé si merece una reflexión desde el oficio de escribir: la lectura semanal de los suplementos literarios se hace de día en día irrelevante, me dijo. Se refería sobre todo a los que se escriben desde los grandes medios de comunicación. Sí, lo que allí se dice importa poco, parece ser. Y lo que se dice a modo de guía o anuncio en muchas ocasiones preludia una decepción cuando por fin tenemos el libro anunciado en las manos. Salvo cuando se habla de clásicos, o de reediciones y traducciones de maestros que uno ya conoce, sucede con demasiada frecuencia que compra uno un libro que es novedad de la que el heraldo nos ha prometido mil primicias que luego vienen a trocarse en archisabidos clichés. Bueno, no sé si esto ha sido siempre así, o sucede tal vez que se hace preciso abandonar estos decepcionantes dispositivos y confiar en las revistas independientes. Con amigos yo tuve y dirigí revista durante años, La Luna de Madr...