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Mostrando entradas de noviembre, 2010

El compromiso y la obra. Camus.

La trayectoria civil de un intelectual, artista o escritor, filósofo o historiador, sí es un dato relevante a la hora de leer a ese autor, a la hora de enjuiciarlo críticamente, a la hora de admirarlo, a la hora de recomendarlo.Del mismo modo que todo el pasado es relevante. Sólo por eso la historia es un ejercicio de virtud, pues nos trae esas dinámicas y esas pasiones que pertenecieron a nuestros antepasados. Claro que todo ello no debe paralizarnos. No podemos juzgar la obra de Roma por los esclavos que hizo en España y por la desgracia que trajo a tantas familias ibéricas, condenadas a las minas de Galicia o de Huelva. Pero sí debemos tener en cuenta ese aspecto, no olvidarlo. Y cuanto más cerca se hallan de nosotros esos sucesos, más nos atañen, más nos compete estudiarlos y recordarlos. Las hogueras europeas en las que ardieron católicos y protestantes, brujas y herejes, judíos y disidentes están ahí, cerca de nosotros. La conquista y la esclavitud de las Américas, de África, est...

La vanidad. Simpson, Borges.

Máximo Simpson, el poeta argentino, me decía durante una visita a Madrid de hace pocos años que la vanidad es una falta de perspectiva, o que procede de ella. El poeta se halla al final de su periplo vital, recorriendo Europa. Y supongo que ese es el tipo de pensamiento estoico que mejor nos ayuda a enfrentar esos últimos años. Confrontados con la muerte, la nuestra, la de nuestra especie, la de cualquier civilización, la vanidad por el nombre o la de la carrera literaria pierde todo su sentido. Pero no es menos cierto que ante una perspectiva tan vasta como la planteada por el poeta todo pierde su sentido. Hasta la vida. El extremo de ese argumento reflexivo es el que conduce el ideal del renunciante, del sadhu hindú o del eremita cristiano. En el caso del pensamiento hindú tradicional, las grandes edades cosmológicas concebidas como emanaciones del aliento de Brahmá hacen palidecer cualquiera de nuestras empresas. Y es que el pensamiento humano se conjuga en una escala inferior, y en...

Escribir es elegir. Sartre. Joyce.

Y la elección, por encima de otra cosa, es un principio individualista, incluso en la épica. Su impulso parte del conocimiento propio de que uno no es una parte de un todo mayor, replicable, repetible, y, en este sentido, la autoconsciencia de uno mismo es el único misterio que podemos tocar, experimentar. Es la isla, el hallazgo, el tesoro. Es frase hecha que repetimos que cuando un viejo muere en África es una biblioteca la que arde: el archivo oral de la misma sería la memoria que se extingue. Pero lo mismo predico yo de cada uno de nosotros. Pues en cada uno está a un tiempo el sueño de la eternidad y el olvido de la misma, quiero decir, una síntesis preciosa que antecede el reconocimiento de nuestro yo. Fuera de todo esto está eso que llaman la consciencia colectiva, el sentido del pueblo, de nación. En otras palabras, todas esas tergiversaciones que emplea la historia para sojuzgar y someter a los individuos. Por ello nuestro primer paso hacia la libre elección como escritores, y...