Antonio Di Benedetto: Ciegos. Todos los adultos eran ciegos. Los niños, no.
Antonio di Benedetto es uno de mis autores secretos , uno de esos “imperdibles” como se decía en Buenos Aires, en mi época argentina, que me reconfortan con el oficio de escritor dispuesto a volcarse sobre el papel, tal vez como un ciego que sueña con esa luz que lo ha de volver a la noche de todos, por ponernos en tesitura Di Benedetto. La lectura de su obra, es una de las más conmovedoras y reveladoras de la condición humana terrible y desesperada a que ha llegado el ser humano en este siglo bárbaro en el que todo se sabe, pues antes, la ignorancia del dolor, tal vez nos excusaba del deber. He dicho siglo, pues es común noticia decir que el XX comenzó en 1914, pero todavía no ha terminado, y aquí debo corregir a quienes proponen que dicho periodo acabase en 1989, con la Caída del Muro de Berlín. No, rotundamente no, seguimos en el XX. Y tras la barbarie totalitaria ha llegado la barbarie que sacrifica en el reino de la cantidad los pocos usos y valores sanos y decentes que nos había...