Bibliotecas expurgadas, desahucios y asilos.
Va pasando el tiempo, -así que era esto , sí, y lo decía Gil de Biedma, en su No volveré a ser joven , " Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde"- y aún peores cosas que eran, pudieron ser y no fueron, en fin, las casas se van quedando pequeñas, o se necesitan para una venta rápida, y hacernos con efectivo, - money, money - y es preciso irse a otra aún más pequeña, o nos divorciamos, separamos, o nos desahucian, y hay que dividir el patrimonio, el menguado patrimonio, vamos, amigos, una ruina. De ahí que por esto que digo nunca nos debemos alejar mucho, o nada, de nuestro Marco Aurelio, y de los compañeros estoicos que nos enseñaban en la escuela de la calle, en la Stoa , bajo los pórticos. O en los jardines, como en Herculano, que una dosis de laissez faire epicúreo viene bien a la escuela del saber esperar..., que la renuncia, con un vinito, sabe mejor. Siempre vuelve uno al principio. La vuelta y el regreso a la lampancia de la que nunc...