Éxitos o malentendidos. Lawrence Durrell.
La relación del poeta, del autor por antonomasia, en particular, con su obra, siempre estuvo en general más ligada con el sentido de la gloria por alcanzar y de la memoria por dejar, en esas obras, que con el público que la leyere en ese momento. No quiero decir que eso último no importase. Para nada. Siempre que ha habido cierto sentido de democracia, de tolerancia a la hora de emitir la opinión, y por tanto público dispuesto a recibir doctrina o arte sin castigo, ya fuera en tiempos de Grecia o en los nuestros burgueses, el autor ha cortejado el decir de la gente, aunque sólo fuera por aquello de la necesidad de sentirse parte del mundo. Casi podemos pensar lo mismo de filósofos y profetas; y por supuesto de novelistas. Incluso en estos años de crisis que nos acercan a todos, autores minoritarios y mayoritarios, de inéditos o de réditos, ¿acaso puede haber un escritor digno de tal nombre que no sacrificaría gustoso, si se le pudieran ofrecer seguridades, el éxito de hoy por la fa...