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Mostrando entradas de noviembre, 2012

Mensaje e Instinto. Y Alberto Caeiro.

No sé si podemos acordar en que una gran parte de las obras literarias que nos conmueven tuvieron en el momento de su gestación, y desde luego en el de su recepción,   una finalidad extraliteraria. Son inmortales y perduran, primero, por su calidad intrínseca, pero en segundo lugar porque esa calidad sólo reluce porque incorpora, en el entramado complejo de su mensaje, un sentido del compromiso de orden político, –en su vertiente religiosa o social– que, con claridad, percibimos de una forma intuitiva, directa, empática, al margen o por encima de dicha calidad. Entre forma y fondo advertimos un enlace que actúa sobre nuestra consciencia a modo de disparadero, actuando sobre esas capas profundas y primitivas de nuestro ser antiguo, más allá de la memoria, o tal vez sobrevolándola, hacia el origen. Esto que digo se hace evidente, o se torna como prueba, en el caso de las obras traducidas de lejanas lenguas, o que proceden de inextricables culturas, allí donde la forma se nos ha...

Éxitos o malentendidos. Lawrence Durrell.

La relación del poeta, del autor por antonomasia, en particular, con su obra, siempre estuvo en general más ligada con el sentido de la gloria por alcanzar y de la memoria por dejar, en esas obras, que con el público que la leyere en ese momento. No quiero decir que eso último no importase. Para nada. Siempre que ha habido cierto sentido de democracia, de tolerancia a la hora de emitir la opinión, y por tanto público dispuesto a recibir doctrina o arte sin castigo, ya fuera en tiempos de Grecia o en los nuestros burgueses, el autor ha cortejado el decir de la gente, aunque sólo fuera por aquello de la necesidad de sentirse parte del mundo. Casi podemos pensar lo mismo de filósofos y profetas; y por supuesto de novelistas. Incluso en estos años de crisis que nos acercan a todos, autores minoritarios y mayoritarios, de inéditos o de réditos, ¿acaso puede haber un escritor digno de tal nombre que no sacrificaría gustoso, si se le pudieran ofrecer seguridades, el éxito de hoy por la fa...