La vejez y la muerte, Koestler, Levi, Zweig.
Las muertes de los escritores Arthur Koestler, Primo Levi y Stephan Zweig están sin duda íntimamente concatenadas en una extraña serie que tal vez fue relevante en el suceso de esas propias muertes, tanto como la vida que les tocó en suerte. Es una manera de decirlo. La vejez como antesala de la muerte de uno mismo es sin duda y siempre un fin de raza. Para quien muere, la muerte misma es el fin del mundo. Y desde luego el muerto no puede tener consciencia de que el mundo sigue sin él. Para él, la muerte es un tsunami que se lo lleva todo. Sin embargo, en esa antesala o sala de espera donde se aguarda lo inevitable, el consuelo de quien espera ya sólo que le den el paseíllo consiste en creer, con vanidad o sin ella, que será recordado por sus amigos y deudos. Su esperanza consiste precisamente en que la vida ha de seguir, tal y como él la ha dejado. En el caso del escritor, deposita su vida de ultratumba y su memoria en las manos de sus lectores, en el caso de que los tenga. Seré recor...