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Las aguas leteas (II). Platón, Píndaro, Cernuda, Borges.

¿Escribimos porque pensamos que la literatura es un antídoto de eternidad contra el olvido? Es el sueño humano, demasiado humano de Nietzsche. Escribimos para conjurar esa maldición, para que esa piedra sepultada entre ortigas de la que nos habla Cernuda siga siendo memoria, para que el sueño de una sombra que evoca Píndaro dibuje su silueta sobre el lienzo de esa muralla larga que vamos recorriendo, que es la vida, sin cesar, hasta que un día nos quedamos sobre ella dibujados, convertidos en jeroglifo, ( hieros-glifos ) escritura sagrada o palabra divina hecha por nosotros para ver pasar a los demás. El olvido, o el infierno, sería así como un largo pasillo entre murallas pobladas de ojos petrificados, uno de esos laberintos amargos que construyó Bruce Nauman.  El cielo, en cambio, sería ese mismo laberinto de pasillos, pero adentro de la muralla, allí donde nos espera la inmensa biblioteca imaginada por Jorge Luis Borges, allí donde los dioses están dibujados por nosotros ...

El deber, y la precaria eternidad del escritor. Norbert Elias.

En su momento, comenté contigo una idea relativa al deber, al deber del escritor, que por otro lado no se debe separar mucho del concepto del deber que tiene por lo demás cualquier persona. Quiero decir con esto que al ser humano le queda y le aguarda la elección del deber, de su deber, como quizá su rasgo más humano de todos los posibles. La ética contemporánea siempre ha enfatizado esta cuestión del deber como nuestra relación con los otros pero desde nuestra propia elección. Es esta la tradición ilustrada: no hay, por así decirlo, libertad muda o hibernada, en estado de silencio, salvo tal vez en la infancia, sino que esta se manifiesta a sí misma cuando se pone en movimiento: en relación con los otros. Y esta relación se produce a modo de oportunidad, no de obligación. Es aquí donde intervienen las reglas de la paridad, el intercambio y todo aquello que excluya el dominio y la jerarquía no elegida. Y aún con esto debemos tener mucho cuidado, pues el deber tampoco es un absoluto y ...