Códigos de malas prácticas. Becarios y otros esclavos.
¡Becarios del mundo, uníos contra el trabajo precario! Cuando tenía 20 años, en mi tiempo de comienzo a la vida laboral y cultural no había nada de nada. Todo nos lo teníamos que hacer nosotros. Si pedíamos una galería o espacio de arte para exponer a nuestros amigos y comisariar las primeras expos, había que pintar las paredes, como poco, y desde luego colgar los cuadros o montar las piezas. Si hacíamos un concierto para nuestra Luna de Madrid , nos encargábamos de casi todo, de la comunicación, del protocolo, de cortar los tickets a la entrada, de la seguridad, y hasta de repartir octavillas y flyers los fines de semana en el Rastro, para reforzar nuestra propia comunicación. En toda revista cultural, era muy común que los redactores ayudáramos a los maquetistas los días de cierre a contar cíceros, medir espacios, pegar titulares con letraset, y en fin, todo aquello que había que hacer para sacar adelante nuestra idea. ...